Desde mi ventana

Desde mi ventana
alzo la vista a los tejados, las sábanas de nieve
y la bruma rosada que cubre los lindes de la tierra

Los ángeles caídos dejaron un rastro de ceniza sobre las calles

Nunca logré abrir la puerta del balcón
porque tiene
su pomo custodiado por un perro

Te odio tanto que me arde la garganta

A medida que envejeces cuando se vuelve de noche
cada vez menos ventanas parecen iluminarse en la ciudad
pero cuando yo te odio se encienden todas
y los murmullos de los viandantes traen a mi recuerdo
que debo entornar mis ojos
hasta que el perro se muera


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