Invierno

Vieja Nueva York, nueva Sodoma
en la oficina se escuchan gritos
clavan navajas sobre las mesas
las secretarias van sin abrigo

La boca yerma, sin pintalabios
de un suicida, un viejo amigo.
Recorre ágil aquella araña,
aquella araña que yo he escupido

La intermitente luz a ratos zumba
quiebra la vista para el oficio
duelos cabales de claroscuros
azul y blanca luz de artificio

El férreo ascensor hoy me conduce
a la azotea de este edificio
el viento helado no hace preguntas
pero atraviesa, la fe su frío.


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